Pensamos demasiado, sentimos muy poco. Perdemos nuestras cualidades, hombres máquinas, puras letras dentro de una pantalla, consumidores insatisfechos, esclavos del pragmatismo donde vale el tener y el ser queda reducido a tus logros profesionales. Hipocresía de los que miran sin actuar y critican sin conocer con prejuicios de sofá.
Más que máquinas necesitamos humanidad, mientras el hombre exista, la libertad no perecerá. Somos el progreso, un gigante dormido que está empezando a despertar.
Más que máquinas necesitamos humanidad, mientras el hombre exista, la libertad no perecerá. Somos el progreso, un gigante dormido que está empezando a despertar.
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